Introducción: el tronco y la transmisión de la Fuerza de Reacción del Suelo.

En las notas anteriores dedicadas al estudio del aprovechamiento de la Fuerza de Reacción del Suelo (FRS) en el Judo Japonés basado en la técnica, hemos venido destacando la importancia del trabajo del tronco (core) como transmisor de la fuerza generada por el tren inferior hacia el tren superior.

Dado que la eficacia técnica depende en gran medida de esa transmisión, resulta indispensable comprender el papel del tronco como centro de estabilidad y conexión.

En la presente Nota, analizaremos en detalle el rol de los músculos de la espalda, parte esencial del tronco, responsables de sostener la postura, transmitir la fuerza y armonizar el movimiento en la ejecución técnica.

músculos de la espalda

Músculos de la espalda

 

El tronco, el centro que conecta las fuerzas

El tronco o core comprende el pecho, el abdomen, la espalda, la cintura y la pelvis. A diferencia de las extremidades, su función principal no es mover, sino sostener, estabilizar y transmitir la fuerza.

En el Judo, el tronco actúa como el punto de conexión que transfiere la fuerza generada en las piernas hacia la parte superior del cuerpo. Si el tronco pierde estabilidad, la FRS no puede transformarse eficazmente en energía técnica.

Las 3 funciones principales del tronco en el Judo son las siguientes:

1) Mantener la postura (estabilidad estática)

Los músculos del tronco – abdominales, lumbares, psoas, músculos del suelo pélvico, etc. – trabajan en coordinación para mantener el eje corporal y la postura correcta (shizen-tai). Los músculos de la espalda actúan como “columna de soporte”, mientras que los abdominales proporcionan presión interna (estabilidad desde adentro).

2) Transmitir la fuerza (estabilidad dinámica)

La fuerza que surge del contacto con el suelo se transmite de manera encadenada: → piernas → pelvis → tronco → escápulas → brazos. El tronco actúa como un “canal de paso” que acompaña el flujo de energía sin interrumpirlo, manteniendo el eje corporal y minimizando la pérdida de fuerza.

3) Controlar el giro y el cambio de dirección

El movimiento de rotación del tronco permite desequilibrar al oponente para iniciar un ataque o ajustar la propia postura. En este proceso, se genera una “diferencia de torsión” entre el tren superior e inferior, y el tronco cumple la función de absorber, acumular y liberar esa energía de forma controlada.

Mitsuyo Maeda
Mitsuyo Maeda

Mitsuyo Maeda, “Conde Koma” (1878 – 1944)

En el Judo Japonés, el tronco no se bloquea, sino que se mantiene estable y a la vez móvil, creando una estabilidad en movimiento. Esa fluidez estructural permite transmitir eficazmente la FRS y ejecutar un kuzushi en forma natural, con la respiración integrada al movimiento. Por su parte, en el Judo Europeo, el tronco “se endurece” para crear estabilidad, los movimientos son segmentados y la fuerza se transmite desde el tren superior en forma de empuje o tracción directa y la respiración suele estar separada del movimiento.

En consecuencia, principalmente en el Judo Japonés, el tronco no es solo una fuente de fuerza muscular, sino el centro inteligente que sostiene la postura, transmite la energía y armoniza el movimiento. Dentro de esta estructura, los músculos de la espalda cumplen un rol fundamental; ya que son los que permiten que el tronco funcione correctamente y transforme la FRS en técnica.

El rol de los músculos de la espalda como “pilar” de la postura

En el Judo Japonés, la postura correcta o natural (shizen-tai) es uno de los principios fundamentales para poder desplegar la técnica aprovechando con eficiencia la FRS. El eje que sostiene esa postura está formado principalmente por los músculos de la espalda (erectores espinales, dorsal ancho, trapecio, etc.).

Así, cuando los músculos de la espalda actúan correctamente, estabilizan el eje entre la columna vertebral y la pelvis, evitan la inclinación o el colapso del tronco, y aseguran una vía eficiente para la transmisión de la FRS.

En otras palabras, la función de los músculos de la espalda es la de crear un “canal de transmisión” de la fuerza. En el Judo Japonés, al igual que en el caso del tronco en general, predomina un uso flexible y fluido de la espalda, donde los músculos “conducen” la fuerza y la columna “siente” el movimiento y la reacción del oponente, mientras que, en el Judo Europeo, sus músculos se contraen con rigidez para mantener la estabilidad.

Asimismo, para transmitir de forma eficiente la fuerza generada por las piernas hacia la parte superior del cuerpo, los músculos de la espalda actúan como un punto de conexión fundamental; (1) las piernas presionan el suelo → se genera la FRS, (2) la fuerza asciende a través de la pelvis → columna vertebral → omóplatos y (3) la extensión y la tensión equilibrada de los músculos de la espalda permiten que la fuerza fluya sin interrupciones hacia los brazos y las manos de agarre.

En cambio, una espalda rígida o excesivamente tensa bloquea la fuerza; una demasiado relajada la disipa. El equilibrio entre tensión y relajación es una de las destrezas corporales más refinadas del Judo Japonés, como se observa en atletas como Yasuyuki MUNETA, Kosei INOUE y Hifumi ABE, este último es un claro ejemplo de cómo la elasticidad de los músculos de la espalda puede compensar una menor masa corporal.

Kosei Inoue
Kosei Inoue

Kosei Inoue

Los músculos de la espalda como punto de origen del kuzushi o desequilibrio

En el Judo Japonés, el kuzushi no se genera con los brazos, sino mediante la coordinación integral del cuerpo, especialmente del tren inferior y la espalda. Las piernas presionan el suelo, generando la FRS y esa fuerza se transmite hacia arriba a través de la pelvis → músculos de la espalda → escápulas → brazos.

En este proceso, los músculos de la espalda funcionan como un puente conductor de la fuerza. Su extensión, torsión y elasticidad permiten percibir con precisión los cambios en el centro de gravedad del oponente y controlarlos con sutileza.

Se pueden diferenciar varios mecanismos de kuzushi mediante el uso de los músculos de la espalda como (1) kuzushi de “elevación” mediante la extensión de los músculos de la espalda, (2) kuzushi de “dirección” mediante la torsión de los músculos de la espalda y (3) kuzushi de “absorción y guía” mediante la flexibilidad de los músculos de la espalda.

1) Kuzushi de “elevación” mediante la extensión de los músculos de la espalda:

Al extender suavemente la espalda (manteniendo la pelvis erguida y la columna alineada), la FRS se transmite hacia arriba, elevando naturalmente el centro de gravedad del oponente, por ejemplo, en el momento del tsukuri de técnicas como seoi-nage u ouchi-gari.

2) Kuzushi de “dirección” mediante la torsión de los músculos de la espalda:

Utilizando una rotación del tronco con el eje estable, los músculos de la espalda guían el cuerpo en espiral, desplazando el eje del oponente y rompiendo su equilibrio, ´por ejemplo, en la ejecución de técnicas como tai-otoshi y harai-goshi.

3) Kuzushi de “absorción y guía” mediante la flexibilidad de los músculos de la espalda:

No se trata de tensar la espalda, sino de dejarla en forma “flexible y elástica”. En lugar de traccionar con fuerza, el judoka siente y redirige la energía del oponente, generando un desequilibrio fluido, sin confrontarlo directamente. Este principio está estrechamente relacionado con el concepto japonés de “inashi” (desviar la fuerza).

Yasuyuki Muneta
Yasuyuki Muneta

Yasuyuki Muneta

 

Cuando el kuzushi se realiza solamente con los brazos o los hombros, sin el uso de los músculos de la espalda, la fuerza se interrumpe y no se transmite eficazmente, la postura se inclina hacia adelante y se pierde el eje y no se aprovecha la FRS, reduciendo la eficiencia técnica.

Esto conduce a un kuzushi superficial, dependiente de la fuerza de los músculos de los brazos y los hombros, sin conexión entre el cuerpo y el suelo.

En síntesis, en el Judo Japonés, el kuzushi no se logra con la fuerza muscular directa, sino con la transmisión elástica de la energía a través de los músculos de la espalda. O sea, la fuerza se origina en el suelo, se canaliza por la pelvis y la espalda y se proyecta hacia los brazos y las manos sin interrupción. Esta forma de desequilibrar representa la esencia del kuzushi en el Judo Japonés que consiste en una combinación de sensibilidad, coordinación y eficacia biomecánica.

La retracción escapular: función clave de los músculos de la espalda

Tal lo indicado, el uso de los músculos de la espalda en el Judo es muy importante y, la función de acercar los omóplatos (aducción o retracción escapular) juega un papel crucial, especialmente en los movimientos de kuzushi o desequilibrio y tracción mediante ambos brazos, el hiki-te y el tsuri-te.

El rol principal de los músculos de la espalda (incluyendo el dorsal ancho, los romboides y el trapecio) en el Judo es apoyar las siguientes acciones:

  • 1) Tracción y kuzushi o desequilibrio)
    • Acción de acercar los omóplatos (retracción): Al usar la mano de tracción (hiki-te; la que agarra la manga), se activan el dorsal ancho y los romboides (los músculos que acercan los omóplatos a la columna). Esto permite que el practicante no solo tire con la fuerza del brazo, sino que utilice los músculos más grandes y cercanos al tronco para atraer al oponente hacia sí mismo o para desequilibrarlo hacia adelante o hacia el costado.
    • Coordinación corporal: Este movimiento se conecta a través de los músculos de la espalda con el tronco, la cadera y las piernas, permitiendo una transferencia de fuerza eficiente de todo el cuerpo.
  • 2) Tsukuri o preparación para la técnica
    • Mantenimiento y estabilidad de la postura: Al ejecutar una técnica de nage-waza como el seoi-nage o el o-goshi, hay una fase de “tsukuri” o preparación donde el oponente es cargado sobre la espalda o la cadera. En este momento, es crucial mantener la espalda recta (activando el grupo erector de la columna) y estable para soportar y controlar al oponente desequilibrado. La estabilidad del área de los omóplatos es esencial para mantener esta postura de soporte.

 

En resumen, la acción de acercar los omóplatos (principalmente a través de los romboides) es un mecanismo clave para que los judokas puedan utilizar la fuerza de su espalda para desequilibrar y tirar del oponente de manera efectiva.

Takanori Nagase
Takanori Nagase

Takanori Nagase (https://www.ijf.org)

 

 

El entrenamiento de los músculos de la espalda en el Judo Japonés.

En el Judo Japonés, los ejercicios de fortalecimiento del tronco suelen incluir el trabajo de los músculos de la espalda; sin embargo, en muchos casos, el objetivo se limita a incrementar la fuerza o la potencia muscular, sin llegar a comprender plenamente el papel de estos músculos como conductores de la fuerza a través de la postura. En otras palabras, se busca “fortalecer la espalda”, pero se presta poca atención a cómo utilizarla funcionalmente dentro del movimiento técnico.

Esta situación se explica, entre otros factores, porque los métodos actuales de enseñanza y entrenamiento han reducido la atención a los aspectos posturales, priorizando el trabajo táctico, la velocidad o la resistencia. En consecuencia, se dedica menos tiempo a enseñar cómo mantener el eje, estabilizar la pelvis o coordinar la respiración con la postura, funciones en las que los músculos dorsales desempeñan un papel esencial.

Además, al tratarse de un grupo muscular poco visible, a diferencia de los brazos o las piernas, los músculos de la espalda no muestran resultados externos evidentes, lo que lleva tanto a atletas como a entrenadores a prestarles menos atención.

Sin embargo, el problema más profundo radica en la confusión entre “usar la espalda” y “tensar el cuerpo”. Frecuentemente, se asocia el uso de los músculos de la espalda con la rigidez, sin comprender que el Judo Japonés busca un uso elástico, expansivo y fluido de estos músculos, capaces de transmitir la fuerza sin bloquearla.

En el Judo Japonés tradicional, los músculos de la espalda no se concebían como una fuente de fuerza aislada, sino como el eje que conecta la postura, la respiración, el centro de gravedad y la FRS.

El propio Jigoro KANO subrayaba que “la acción del tronco y la espalda es la que da forma al “ju” o la flexibilidad”. Así, la espalda era considerada el pilar estructural de la eficacia y la suavidad.

Con la modernización del Judo, marcada por la búsqueda de mayor velocidad, los cambios reglamentarios y la orientación competitiva extrema, este tipo de conocimiento corporal interno se ha ido perdiendo progresivamente.

No obstante, en los últimos años, en la preparación del equipo nacional japonés ha resurgido el interés por la transmisión de la fuerza a través de la postura, el entrenamiento de la sensibilidad de la columna vertebral y la coordinación entre respiración y control del tronco. Figuras reconocidas como Kosei INOUE (exentrenador de la selección masculina) o Takanori NAGASE (doble campeón olímpico) se destacan por su énfasis en la integración funcional de la espalda y el tronco como base del movimiento eficaz.

En síntesis, podría afirmarse que, en el Judo Japonés actual, aún falta una comprensión más profunda de cómo “usar la espalda para construir el Judo”. El desafío actual consiste en reeducar el cuerpo para que los músculos de la espalda actúen como canales de transmisión de la fuerza, y así, avanzar hacia un Judo que se sienta y se exprese desde la espalda, retomando la esencia del movimiento natural que caracteriza al Judo Japonés.

Juan Carlos Yamamoto sensei 7mo DAN

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