Fuerza de Reacción del Suelo en Judo: El principio del Ju y el estado de Mushin.

Habiendo avanzado en la redacción de una serie de notas relacionadas con la aplicación de la Fuerza de Reacción del Suelo (FRS), llegué a una conclusión tan evidente como incómoda que sabía muy poco sobre el tema. Al igual que muchos de mis colegas, me refería a la llamada “ley de acción y reacción” de manera meramente intuitiva, sin considerar que se trata de una ley universal de la física, que establece que a toda acción corresponde una reacción de igual magnitud y sentido opuesto.

Se debe tener en cuenta que, en el Judo, esta ley rige la interacción mecánica entre los cuerpos; mientras que la magnitud de la fuerza es una constante física universal, la capacidad del judoka para gestionar, anular o amplificar dicha reacción constituye su base técnica y estratégica.

Asimismo, y con cierta vergüenza, debo reconocer que desconocía por completo el concepto específico de Fuerza de Reacción del Suelo (FRS), aun cuando, especialmente en el Judo, la acción y la reacción dependen directamente de esta fuerza. En cada técnica, el suelo actúa como un tercer actor, silencioso pero absoluto, y el dominio avanzado de esta relación constituye una de las mayores características y fortalezas que distinguen al Judo Japonés.

Como explicación o excusa de esta ignorancia, podría señalar que ello se debe en parte a que los textos y manuales tradicionales japoneses no explican las técnicas de Judo desde un enfoque científico, físico o biomecánico. A esto se suma que las aplicaciones más avanzadas de la FRS, dominadas solo por unos pocos, resultan extremadamente difíciles de explicar, incluso para quienes las dominan. La razón es que, dentro de sus propias condiciones de funcionamiento, se encuentra inevitablemente incluido el elemento de “mushin” (mente sin intención) que trataremos de explicar más adelante.

Retrato institucional de Haruki Uemura, legendario judoka y presidente del Instituto Kodokan de Judo.
Haruki Uemura, Presidente del Kodokan

 

El “Principio del Ju” como adaptabilidad biomecánica.

Fue precisamente hacia fines del año 2025 cuando me encontraba en una especie de “callejón sin salida”, sin poder encontrar la forma de avanzar sobre el tema para hallar una explicación más clara y entendible, descubrí, en el Mensaje de Año Nuevo del Presidente del KODOKAN, Haruki UEMURA, una frase reveladora “Nada de esto puede lograrse a través de una postura rígida o un movimiento inflexible. Todo debe estar gobernado por el “ju”.

Antes de esta afirmación, UEMURA se refiere al “Principio del Ju” (Ju no Ri), recordando la explicación dada por el propio Jigoro KANO que indica “cuando un oponente ataca usando la fuerza, uno no se resiste a ella, sino que se adapta suavemente a esa fuerza, la utiliza y, de ese modo, asegura la victoria”.

Y, continúa “Entiendo “ju” como flexibilidad y, más aún, como adaptabilidad. El requisito previo para esto no es reaccionar con resistencia, sino aceptar primero todo tal como es. Tal aceptación cultiva la capacidad de responder a una amplia gama de situaciones. El rechazo limita la experiencia, mientras que la aceptación conduce a una rica diversidad de vivencias. Al permanecer flexible, uno se vuelve capaz de responder de manera apropiada y efectiva”.

Si bien, sinceramente, desconozco el sentido o propósito exacto de la frase dado por UEMURA cuando afirma Todo debe estar gobernado por el “ju”, esto encaja de manera notable con lo que veníamos refiriéndonos sobre las aplicaciones más avanzadas de la FRS, o sea, desde 3. Kuzushi por presión y 4.  Rotación por presión hasta 5. Control y transferencia de la FRS y 6. Neutralización y uso invertido de la FRS del oponente. Deliberadamente o no, expresa con el lenguaje más tradicional y preciso las condiciones corporales necesarias para que se establezcan estas aplicaciones más avanzadas de la FRS.

Y, esto no se refiere a una cuestión espiritual, sino a las condiciones técnicas necesarias para que no se “rompa” tanto el control y la transferencia como la neutralización y el uso invertido de la FRS del oponente.

Cualquier rigidez corporal o postura fija provoca que la propia FRS pase a primer plano. En ese momento, la presión deja de funcionar como un “canal de paso” y se convierte en fuerza directa; la presión hacia adelante se reduce a un punto, en lugar de mantenerse como plano o línea, y se bloquean las vías de escape de la FRS del oponente. Como consecuencia, no pueden establecerse ni el control y la transferencia ni la neutralización y el uso invertido.

Fotografía histórica en blanco y negro del maestro Isao Okano ejecutando una proyección elevada en el tatami
Isao Okano

 

El estado de Mushin: El resultado de la fatiga y la técnica limpia.

En términos generales, se podría afirmar que el “Principio del Ju” no consiste en ignorar la Ley de Newton, sino en someterse a su universalidad para trascender la fuerza bruta, enseñándonos a no chocar contra la fuerza reactiva del oponente, sino a canalizarla.

El estado de “ju” al que se refiere Uemura puede interpretarse, entonces, como la condición de un cuerpo capaz de mantenerse hasta que la FRS del oponente colapse de manera natural, sin imponer fuerza propia, sin fijar una forma, sin anticipar el movimiento y sin destruir el “destino” de la FRS del adversario.

Desde esta perspectiva técnica, el kuzushi por presión y la rotación por presión no pueden establecerse estructuralmente si no existe “ju”. Por ello, todo debe encontrarse en estado de ju, ya que las aplicaciones más avanzadas de la FRS no pueden lograrse mediante posturas rígidas ni movimientos inflexibles.

Asimismo, hace una referencia a la importancia de “aflojar o descargar la fuerza” a partir de la narración de una experiencia personal, al indicar “A través del entrenamiento de randori, he obtenido varios conocimientos importantes. Hubo momentos en los que, a pesar del agotamiento completo y una aparente falta de fuerza, fui capaz de entrar decisivamente en una técnica. Con solo la más leve sensación de contacto, de repente me encontraba ejecutando una proyección, acompañada del “sonido” preciso que había estado buscando. En esos momentos, me di cuenta de que, para aplicar la fuerza de manera efectiva, primero se debe aflojar la tensión, restaurar la postura y prepararse para el siguiente movimiento. Un principio fundamental común a todas las técnicas de Judo es que la verdadera eficacia reside en cómo se afloja la fuerza.”

Aquí, cuando afirma “Con solo la más leve sensación de contacto, de repente me encontraba ejecutando una proyección…”, se refiere precisamente al estado mencionado de “mushin”. La experiencia que describe UEMURA no se trata de un estado al que se llega “intentando estar en mushin”, sino un estado en el que, como resultado de que el kuzushi por presión, la rotación por presión y las etapas posteriores del control y la transferencia y la neutralización y el uso invertido se han establecido plenamente, han desaparecido el pensamiento, la intención y la acción principal voluntaria.

“Mushin” puede ser definido como el estado corporal que aparece cuando se establece por completo una condición en la que uno mismo deja de ser el protagonista de la fuerza, la intención y el juicio, y la técnica surge como resultado de que ya no es necesario “hacerla”. La experiencia de UEMURA no es un relato sobre “buscar” el mushin, sino el registro de un instante en el que el mushin se produjo de manera natural. Así, el mushin no aparece como causa, sino como resultado.

Fotografía histórica en blanco y negro del judoka Isao Inokuma ejecutando una proyección de gran elevación en una competencia oficial.
Isao Inokuma

 

Por qué la verdadera eficacia reside en cómo se afloja la fuerza.

Debe tenerse en cuenta un error frecuente al hablar de “mushin”, no se trata de tener la mente en blanco, ni de la ausencia de emociones, ni de una falta de concentración, ni de estar libre de todo pensamiento, ni tampoco de encontrarse en un estado de relajación total.

Esta experiencia descripta por UEMURA puede denominarse “mushin” ya que todos los elementos descriptos coinciden con su definición:

  • Estaba completamente cansado y no podía hacer fuerza
  • Entró en la técnica de forma “limpia”
  • La sensación de contacto fue apenas perceptible
  • Cuando se dio cuenta, el oponente ya había sido proyectado
  • El “sonido” que buscaba se escuchó después

Todo esto indica un estado en el que la subjetividad desaparece y solo emerge el resultado, no hay sensación de “haber ejecutado” la técnica, no queda memoria de haber manipulado activamente ni intervienen el juicio ni la intención consciente.

Lo importante es que se debe tener en cuenta que no se trata de una casualidad psicológica, sino que, en ese instante, técnicamente, uno mismo no se convierte en el actor principal de la FRS, no se destruye el recorrido de FRS del oponente, la presión continúa fluyendo como una línea y el apoyo y el esfuerzo del oponente pierden su salida, haciendo que las etapas de “5. control y transferencia” y “6. neutralización y uso invertido” se establezcan de forma completa.

En este estado, no hay espacio para pensar ni necesidad de manipular ya que intentar ejecutar una técnica en forma consciente o activa rompería la estructura. Como resultado, el pensamiento mismo desaparece, siendo ésta la razón por la que uno “termina entrando en “mushin”.

Cuando UEMURA afirma “En esos momentos, me di cuenta de que, para aplicar la fuerza de manera efectiva, primero se debe aflojar la tensión, restaurar la postura y prepararse para el siguiente movimiento”, confirma que no se trata de una teoría comprendida de antemano o un método reproducido conscientemente, sino que primero ocurre el estado de mushin, y recién después surge una comprensión verbalizada (mushin → fenómeno → comprensión posterior, que es también el orden auténtico de una experiencia técnica correcta).

Asimismo, la condición de estar “completamente agotado y sin fuerza” no es casual, dado que, debido a la fatiga, no pueden aparecer acciones importantes innecesarias, no es posible una salida de fuerza intencional ni se puede “intentar ejecutar” una técnica, haciendo que la estructura de presión no se rompa, permanezca solamente la fuerza del oponente y la técnica surja de manera natural. Esto explica por qué muchos maestros afirman “Cuando uno está más cansado, es cuando la técnica sale más limpia”.

Este estado de mushin nos conecta directamente a la siguiente afirmación de UEMURA “Un principio fundamental común a todas las técnicas de Judo es que la verdadera eficacia reside en cómo se afloja la fuerza.

Cuando afirma que “la verdadera eficacia reside en cómo se afloja la fuerza”, se refiere a que la técnica no se constituye “haciendo fuerza”, sino que surge de manera natural en el instante en que la fuerza del oponente colapsa, como resultado de mantener un estado corporal en el que uno mismo no se convierte en el actor principal de la fuerza. Esta es una definición puramente técnica, por lo que no se trata de una teoría espiritual ni de una explicación basada en sensaciones.

En Judo, lo que ocurre es siempre lo mismo: el oponente está de pie, firmemente apoyado y generando FRS; la causa del desequilibrio es siempre la fuerza que el propio oponente produce. En el instante en que uno “hace” fuerza, la FRS propia pasa a primer plano, se interfiere el recorrido de la FRS del oponente y se rompe el canal de presión. Por ello, el foco no está en cómo aplicar fuerza, sino en cómo ser capaz de aflojarla.

Aflojar la fuerza no significa relajarse sin tono, volverse flácido ni “no hacer nada”. Desde un punto de vista técnico, significa no afirmar la salida de fuerza propia, no iniciar el movimiento antes de tiempo, no fijar la forma corporal y no romper el canal de presión. Es el estado en el que uno no se convierte en el actor principal de la FRS.

Al aflojar la fuerza, la FRS propia se hunde, la del oponente se eleva relativamente, la presión deja de ser un punto y pasa a ser superficie o línea, y el apoyo del oponente pierde su vía de escape. Como resultado, el kuzushi ocurre solo, la rotación comienza por sí misma y la técnica termina aplicándose, sin sensación de ejecución consciente.

Fotografía histórica en blanco y negro del judoka Yasuhiro Yamashita disputando un agarre e iniciando una técnica de pierna en el tatami.
Yasuhiro Yamashita

Cuando UEMURA afirma que “aflojar la fuerza” se trata de “un principio fundamental común a todas las técnicas de Judo” da a entender que se trata de una condición que atraviesa a todas las técnicas de nage-waza y katame-aza, así como las técnicas de kumikata, tai-sabaki y kuzushi por la sencilla razón de que una técnica en la que entra fuerza, aunque sea por un instante, se convierte inevitablemente en “una técnica hecha por uno mismo”. Y entonces, disminuye la reproducibilidad, deja de funcionar al cambiar el oponente y deja de ser Judo Japonés. Por ello, “la verdadera eficacia reside en cómo se afloja la fuerza” es el principio básico común a todas las técnicas.

La explicación de UEMURA, al igual que la de los grandes maestros, puede parecer insuficiente a primera vista. Sin embargo, esta aparente falta de desarrollo no es una carencia, sino una necesidad: explicar en exceso destruye la propia condición de existencia del fenómeno, al convertirlo en un “método”. En el momento en que se vuelve método, emergen los movimientos voluntarios y, con ellos, la inevitable necesidad de “hacer fuerza”, lo que anula aquello que se intenta transmitir.

En síntesis, la afirmación de UEMURA constituye una definición técnica de extrema precisión que, aun diciendo poco o casi nada en términos explicativos, señala con absoluta claridad la única condición corporal indispensable para que todas las técnicas del Judo se constituyan: que uno mismo no se convierta en el actor principal de la fuerza.

Banner oficial del saludo de año nuevo de 2026 del presidente del Instituto Kodokan, Haruki Uemura, con decoraciones tradicionales japonesas.

Mensaje Completo de UEMURA

Al comienzo de Reiwa 8 (2026), deseo expresar respetuosamente mis saludos de Año Nuevo.

El Judo es el camino de utilizar la fuerza mental y física de la manera más eficiente. A través del entrenamiento y la práctica de técnicas de ataque y defensa, el Judo disciplina y cultiva el cuerpo y el espíritu, y de ese modo domina la esencia de este camino. Por lo tanto, el objetivo último del Judo es esforzarse por alcanzar la perfección personal por medio de esto y beneficiar al mundo.

En enero de 1915, se lanzó la revista mensual “Judo”. Desde su número inaugural, apareció una serie de comentarios titulados Judo hongi (Los Principios Fundamentales del Judo). En su segunda entrega, el Shihan KANO Jigoro articuló la esencia del Judo y el propósito de su práctica con las palabras citadas anteriormente para explicar qué es el Judo. Estas enseñanzas pasaron a ser conocidas más tarde como el “KANO Jigoro Shihan Ikun” (Enseñanzas legadas por el Shihan KANO Jigoro).

Hoy en día, la mayoría de las personas que se dedican al entrenamiento de Judo han entrado en la disciplina a través del judo como deporte de competición. Yo mismo también conocí el judo a una edad temprana y dediqué muchos años principalmente a la competición. Esforzándome por ser mejor de lo que era ayer, y mejor mañana de lo que soy hoy, entrené incansablemente con el objetivo de obtener la victoria absoluta en competiciones como el Campeonato Nacional de Judo Libre de Peso, los Juegos Olímpicos y el Campeonato Mundial de Judo. Incluso después de retirarme de la competencia y convertirme en entrenador, seguí centrándome en la maestría técnica y en cómo ganar. Sin embargo, tras asumir el cargo de Presidente del Kodokan a los 58 años, empecé a reflexionar más profundamente sobre la pregunta: ¿Qué es el Judo?

Primero me gustaría considerar el significado de “ju” (suavidad/flexibilidad). En el libro que anota los secretos del Kito-ryu Jujutsu, está escrito: “Wa (armonía) es la suavidad que se busca, mientras que ju (gentileza) es la suavidad que surge naturalmente”. “Wa” se refiere a la suavidad lograda conscientemente mediante el esfuerzo, mientras que “ju” significa una suavidad natural, una que emerge sin intención deliberada. El Shihan KANO explicó el principio de “ju” de la siguiente manera: cuando un oponente ataca usando la fuerza, uno no se resiste a ella, sino que se adapta suavemente a esa fuerza, la utiliza y, de ese modo, asegura la victoria.

Entiendo “ju” como flexibilidad y, más aún, como adaptabilidad. El requisito previo para esto no es reaccionar con resistencia, sino aceptar primero todo tal como es. Tal aceptación cultiva la capacidad de responder a una amplia gama de situaciones. El rechazo limita la experiencia, mientras que la aceptación conduce a una rica diversidad de vivencias. Al permanecer flexible, uno se vuelve capaz de responder de manera apropiada y efectiva.

A través del entrenamiento de randori, he obtenido varios conocimientos importantes. Hubo momentos en los que, a pesar del agotamiento completo y una aparente falta de fuerza, fui capaz de entrar decisivamente en una técnica. Con solo la más leve sensación de contacto, de repente me encontraba ejecutando una proyección, acompañada del “sonido” preciso que había estado buscando. En esos momentos, me di cuenta de que, para aplicar la fuerza de manera efectiva, primero se debe aflojar la tensión, restaurar la postura y prepararse para el siguiente movimiento. Un principio fundamental común a todas las técnicas de Judo es que la verdadera eficacia reside en cómo se afloja la fuerza.

El mismo principio se aplica al trabajo de pies. Tomemos el O-soto-gari como ejemplo. Como judoka zurdo, para mover mi pierna derecha libremente como pierna de apoyo, primero establezco un agarre firme y desplazo mi centro de gravedad hacia mi pierna izquierda. En ese momento, al empujar el cuerpo hacia adelante desde la pierna izquierda, la pierna derecha avanza naturalmente y, al recibir esa fuerza, el cuerpo puede sostenerse en equilibrio sobre la pierna derecha. Para transmitir el poder de manera efectiva, es esencial relajarse y ejecutar la transferencia de peso con precisión y en la secuencia adecuada. Este es un movimiento natural, nada diferente al caminar, y no hay necesidad de complicarlo por demás, simplemente porque sea Judo.

El centro de gravedad de uno mismo también puede percibirse a través de la posición de la cabeza. En otras palabras, si puedes controlar la cabeza del oponente, puedes romper su equilibrio. Basándose en esto, se deben considerar el movimiento hacia adelante y hacia atrás, el movimiento lateral y el posicionamiento del cuerpo. Cada acción debe realizarse con la siguiente acción en mente. El primer paso debe darse anticipando el paso que le sigue. Nada de esto puede lograrse a través de una postura rígida o un movimiento inflexible. Todo debe estar gobernado por “ju”.

A continuación, me gustaría reflexionar sobre el significado de “do”, el camino. Un camino es una senda que conduce hacia un destino. Por extensión, significa razón, principio y, en última instancia, una filosofía de vida. El Judo, por lo tanto, puede entenderse como una filosofía basada en la adaptabilidad flexible.

Un camino existe para seguir adelante. Para recorrer el camino de “ju”, uno debe abandonar las ideas preconcebidas fijas, preguntarse continuamente “¿Por qué?” y “¿Cómo?”, y crear con flexibilidad dentro de una capacidad ilimitada de aceptación.

Al mismo tiempo, hay elementos que nunca deben cambiarse. Entre los deportes olímpicos, el Judo es único en el sentido de que sus orígenes y su base filosófica están claramente definidos. El Shihan KANO estableció cuatro métodos de entrenamiento en el Judo Kodokan: kata, randori, kogi (lecciones) y mondo (discusiones). A través del kata y el kogi, uno aprende los principios: las verdades inmutables que nunca deben flaquear. A través del randori y el mondo, uno cultiva el pensamiento flexible y la respuesta adaptativa. Aquí podemos ver el concepto de “fueki ryūkō” (tradición e innovación), articulado por el maestro de haiku Matsuo BASHO: la coexistencia de lo fundamental inalterable y el cambio provocado por las circunstancias, ambos enraizados en una sola esencia.

El Judo es el camino que yo he recorrido, el camino que todos ustedes han recorrido y el camino que seguiremos recorriendo. Los invito ahora a reflexionar sobre cómo debe formarse este camino. Y, si se me permite decirlo claramente, ante todo, por favor vivan con seriedad el momento presente. “Ju” es el conjunto de habilidades mediante las cuales vivimos con firmeza en el presente, y la serie de tales habilidades se convierte en el camino.

Es nuestra responsabilidad, como judokas, transmitir con precisión a las generaciones futuras el Judo que nuestros predecesores construyeron y preservaron, con orgullo y dignidad. Este año también continuaremos recorriendo el camino de “ju”, construyendo una nueva historia mientras compartimos el espíritu y la verdadera esencia del Judo Kodokan tanto en Japón como en todo el mundo.

Pido respetuosamente su guía, apoyo y cooperación continuos en el año que comienza, y deseo sinceramente que este año sea bueno para todos y cada uno de ustedes.

Fotografía histórica en blanco y negro del judoka Haruki Uemura controlando el agarre durante un combate en un torneo al aire libre.
Haruki Uemura
Juan Carlos Yamamoto sensei 7mo DAN

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