Otro de los objetivos estratégicos que se propuso Jigoro KANO.

Otro de los objetivos que se propuso Jigoro KANO desde los primeros años del KODOKAN fue lograr la incorporación de su escuela a la Policía Metropolitana de Tokio (KEISHICHO), institución creada en 1874 que, desde 1883, había establecido la práctica obligatoria del Ju-jutsu para todos sus agentes, cuatro años después de haber hecho lo propio con el Ken-jutsu (o Geki-ken).

Con ese propósito, el KEISHICHO había reunido como instructores a destacados representantes de diversas escuelas tradicionales de Ju-jutsu, entre ellos Tetsutaro HISATOMI, de la Sekiguchi-ryu; Danzo NAKA, de la Sekiguchi Shinshin-ryu; Hansuke NAKAMURA y Shogo UEHARA, ambos de la Ryoi Shinto-ryu. El trabajo conjunto de estos maestros dio origen a un sistema propio de defensa policial, conocido como “Keishi-ryu Ju-jutsu”, que integraba técnicas procedentes de diferentes escuelas y constituía el método oficial de instrucción dl KEISHICHO.

La oportunidad para que el KODOKAN ingresara al KEISHICHO surgió tras el Primer Torneo Abierto entre Escuelas de Ju-jutsu, celebrado en 1886 (aunque algunas fuentes discrepan respecto de la fecha exacta de su realización), en el que los representantes del KODOKAN obtuvieron una victoria ampliamente reconocida. Este resultado consolidó el prestigio competitivo del Judo del KODOKAN y favoreció su incorporación al sistema de instrucción de la Policía Metropolitana.

Como consecuencia de ello, KANO designó a Yoshitsugu YAMASHITA (1865-1935) como el primer representante del KODOKAN en desempeñarse como instructor de Judo en el KEISHICHO. YAMASHITA, considerado uno de los “Cuatro Reyes Celestiales del KODOKAN” (“Kodokan Shitenno”), sería además el primer judoka en recibir el grado de 10mo dan. A partir de entonces, el KODOKAN estuvo representado en el KEISHCHO por algunos de sus más destacados discípulos, fortaleciendo progresivamente la presencia institucional del Judo dentro de las fuerzas policiales japonesas.

Fotografía histórica en blanco y negro de un numeroso grupo de hombres japoneses con vestimenta tradicional, incluyendo kimono y hakama, posando sentados y de pie frente a un edificio de madera.
Instructores de artes marciales de Keishicho alrededor de 1888 (el 2do de la izquierda en la fila delantera es Yamashita)

En definitiva, la incorporación del KODOKAN al KEISHICHO fue el resultado de la superioridad técnica y competitiva demostrada por los discípulos de KANO frente a los representantes de las escuelas tradicionales de Ju-jutsu. Este reconocimiento no solo consolidó el prestigio del Judo en el ámbito policial, sino que constituyó un paso decisivo hacia su posterior aceptación por parte de otras instituciones del Estado japonés, especialmente el sistema educativo y el ejército.

El Dai Nippon Butokukai y la unificación de las artes marciales japonesas

Otro hito fundamental en el desarrollo de las artes marciales japonesas, denominadas por entonces Bu-jutsu, y, en particular, del Ju-jutsu, fue la fundación del Dai Nippon Butokukai (comúnmente, “BUTOKUKAI”), en 1895, con sede en Kyoto.

Esta institución, de carácter semigubernamental, fue creada con el propósito de preservar, promover y organizar las artes marciales tradicionales japonesas, teniendo como ejes principales al Ken-jutsu (esgrima japonesa) y al Ju-jutsu.

Con el objetivo de formar instructores altamente capacitados, el BUTOKUKAI fundó en 1905 la Escuela Superior de Bu-jutsu (Bujutsu Senmon Gakko, comúnmente conocido como “BUSEN”), donde se impartía una formación sistemática en Ken-jutsu y Ju-jutsu destinada principalmente a futuros docentes e instructores.

Al igual que lo ocurrido anteriormente en la Policía Metropolitana de Tokyo (KEISHICHO), el BUTOKUKAI reunió en su seno a representantes de numerosas escuelas tradicionales de Ken-jutsu y Ju-jutsu. Esta diversidad hizo necesaria la elaboración de criterios comunes que permitieran unificar los métodos de enseñanza, práctica, graduación y arbitraje, favoreciendo la convivencia entre las distintas tradiciones marciales sin desconocer sus particularidades.

En un primer momento, Jigoro KANO observó con cierta preocupación el surgimiento del BUTOKUKAI, al considerar que podía convertirse en un competidor del KODOKAN en la conducción del movimiento marcial japonés. Sin embargo, optó por participar activamente en la institución, enviando como representantes del KODOKAN a algunos de sus discípulos más destacados de la segunda generación, encabezado por Hajime ISOGAI (1871 – 1947) y Hideichi NAGAOKA (1987 – 1952), quienes desempeñaron un papel decisivo en la consolidación del liderazgo técnico del KODOKAN dentro del BUTOKUKAI y serían los primeros en recibir el grado de 10mo Dan en vida.

La influencia de KANO en el seno del BUTOKUKAI fue creciendo progresivamente hasta alcanzar un papel central en la organización. En 1899, presidió la comisión encargada de redactar el primer Reglamento de Arbitraje de Ju-jutsu, un documento fundamental para la estandarización de las competencias. Posteriormente, en 1906, encabezó la Comisión de Kata de Ju-jutsu, responsable de elaborar el denominado “Kata Unificado de Ju-jutsu del BUTOKUKAI” (“Butokukai Toitsu Kata”), también conocido como “Randori no Kata”. Este kata estaba integrado, esencialmente, por los actuales Nage no Kata y Katame no Kata del KODOKAN, constituyendo un claro reconocimiento de la autoridad técnica alcanzada por el sistema desarrollado por KANO.

El crecimiento institucional del BUTOKUKAI fue extraordinario. Hacia 1899 ya contaba con aproximadamente 880.000 afiliados; en 1905 había superado los 1,3 millones; en 1909 alcanzaba alrededor de 1,5 millones y, para 1920, reunía cerca de 2,5 millones de miembros, distribuidos en una extensa red de filiales que abarcaba todo el territorio japonés. Gracias a esta expansión, el BUTOKUKAI se convirtió en la mayor organización dedicada a las artes marciales en la historia del Japón moderno y en el principal organismo encargado de coordinar, integrar y unificar las distintas disciplinas marciales a escala nacional.

Fotografía histórica en sepia de la comisión de maestros de jujutsu y judo reunidos frente al templo Butokuden en Kioto para la unificación de los kata.
Comisión de Kata de Ju-jutsu (con Jigoro Kano en el centro)

La transición del “Bu-jutsu” al “Budo”

En 1919, el BUTOKUKAI adoptó una decisión de enorme trascendencia histórica en el mundo de las artes marciales japonesas, al sustituir oficialmente las denominaciones tradicionales “Bu-jutsu” por “Budo”, Ken-jutsu por Kendo y Ju-jutsu por Judo.

Este cambio fue mucho más que una simple modificación terminológica, sino que representó el reconocimiento institucional, a escala nacional, de la concepción desarrollada por Jigoro KANO desde la fundación del KODOKAN, según la cual las artes marciales debían dejar de entenderse exclusivamente como técnicas de combate (jutsu) para convertirse en caminos de formación integral de la persona (do), orientados al desarrollo físico, intelectual, moral y espiritual.

En otras palabras, el exitoso modelo concebido por KANO que transformó una disciplina marcial tradicional en un moderno sistema educativo, sirvió de fundamento para redefinir la finalidad de todas las artes marciales japonesas. A partir de entonces, el paradigma del “do” pasó a constituir el principio rector de disciplinas como el Judo, el Kendo y, posteriormente, el Kyudo, desplazando gradualmente la antigua concepción centrada exclusivamente en la eficacia combativa.

El principal impulsor de esta histórica reforma fue Hiromichi NISHIKUBO (1863-1930), entonces vicepresidente del BUTOKUKAI y director del BUSEN. NISHIKUBO, destacado practicante de Ken-jutsu y figura de gran influencia política y administrativa, desempeñó, entre otros cargos, los de gobernador de la prefectura de Fukushima, superintendente general de la Policía Metropolitana de Tokio (KEISHICHO) y jefe del Gobierno de la ciudad de Tokyo.

NISHIKUBO sostenía que el propósito de las artes marciales debía evolucionar desde una preparación orientada primordialmente al combate y a la destrucción del adversario hacia un medio de educación física, formación moral y perfeccionamiento espiritual. Esta visión coincidía plenamente con los principios pedagógicos formulados por Jigoro KANO décadas antes y constituyó el fundamento ideológico que impulsó la transformación del Bu-jutsu en Budo, consolidando un nuevo modelo para las artes marciales japonesas del siglo XX.

Este cambio de denominación de 1919 no solo implicó una transformación filosófica, sino también la consolidación de la hegemonía técnica del KODOKAN dentro del BUTOKUKAI. Es decir, el paso de Ju-jutsu a Judo supuso, en la práctica, que las numerosas escuelas tradicionales quedaran integradas bajo el sistema técnico y pedagógico del KODOKAN.

Documento impreso en papel histórico con caligrafía japonesa en columnas verticales que detalla la nómina de la comisión de kata de jujutsu del Dai Nippon Butokukai, encabezada por Jigoro Kano.
Nómina de la Comisión de Kata y Publicación resultante (1908)

La institucionalización del Judo como disciplina nacional en Japón

Aunque el cambio de denominación oficial llevado a cabo por el BUTOKUKAI en 1919 tuvo un enorme impacto institucional, lo cierto es que contó con un importante antecedente en la Policía Metropolitana de Tokyo (KEISHICHO), que ya en 1912 había sustituido oficialmente las denominaciones Ken-jutsu y Ju-jutsu por Kendo y Judo, respectivamente.

Esta modificación respondió a la convergencia de tres factores fundamentales. En primer lugar, la consolidación definitiva del Judo del KODOKAN como método predominante de instrucción policial. Tras el célebre torneo de 1886, las técnicas y los instructores del KODOKAN pasaron a dominar, en la práctica, la enseñanza de las técnicas de arresto y control dentro del KEISHICHO, desplazando progresivamente a las distintas escuelas tradicionales de Ju-jutsu.

En segundo lugar, la reforma organizativa impulsada por el mencionado NISHIKUBO y otros altos funcionarios, quienes promovieron una nueva concepción de la formación policial basada en el concepto de “do” (camino), privilegiando el perfeccionamiento moral y espiritual del agente por encima de la mera adquisición de técnicas de combate (jutsu).

Finalmente, el cambio coincidió con el inicio de la Era Taisho (1912), período caracterizado por un proceso general de modernización y renovación institucional, dentro del cual la policía procuró proyectar una imagen más acorde con el nuevo Estado japonés.

Dado que la sección de Ju-jutsu del KEISHICHO se encontraba ya, en la práctica, bajo la dirección técnica del KODOKAN, la sustitución del término Ju-jutsu por Judo encontró muy escasa resistencia entre las diferentes escuelas tradicionales.

El éxito de esta reforma constituyó un precedente decisivo que serviría posteriormente de modelo para la reforma nacional emprendida por el BUTOKUKAI en 1919.

No obstante, el reconocimiento oficial por parte del Estado no llegó sino hasta 1926, cuando el Ministerio de Educación adoptó formalmente las denominaciones “Judo” y “Kendo” en reemplazo de Ju-jutsu y Ken-jutsu, términos que desde 1911 designaban las actividades marciales optativas incorporadas dentro de la asignatura de gimnasia.

Esta decisión fue el resultado de la convergencia de tres factores principales:

  • la ratificación oficial de una realidad ya consolidada tanto en la sociedad como en el BUTOKUKAI;
  • la adopción de una nueva filosofía educativa, basada en la transición del jutsu (técnica) al do (camino), privilegiando la formación integral de la persona y el cultivo espiritual;
  • la incorporación del Judo y el Kendo al sistema nacional de educación, en el contexto de las políticas estatales destinadas al fortalecimiento de la disciplina, la educación cívica y la preparación física de la juventud.

Como consecuencia de ello, ambas disciplinas quedaron integradas, tanto de hecho como de derecho, al sistema oficial de educación del Estado japonés.

La resolución ministerial de 1926 no implicó simplemente un cambio terminológico. Representó una redefinición conceptual de ambas disciplinas, que dejaron de ser consideradas exclusivamente métodos de combate o actividades físicas para convertirse oficialmente en instrumentos de formación integral del individuo y de educación moral, conforme al ideal del do.

Asimismo, esta resolución sentó las bases para una transformación aún más trascendental. Cinco años más tarde, en 1931, el Judo y el Kendo pasaron a formar parte de las asignaturas obligatorias de las escuelas secundarias japonesas.

Con ello, culminó un proceso iniciado casi medio siglo antes por KANO: la conversión de las antiguas artes marciales en disciplinas educativas plenamente integradas al sistema nacional de enseñanza y adaptadas a los objetivos del Estado japonés durante los primeros años de la Era Showa.

etrato histórico en blanco y negro de Hiromichi Nishikubo con uniforme militar o policial de gala decorado con charreteras y medallas ceremoniales.
Hiromichi Nishikubo
Juan Carlos Yamamoto sensei 7mo DAN

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