Fuerza de Reacción del Suelo: Casos de éxito y el secreto del Kumikata.
En esta tercera entrega de la serie sobre “Aplicaciones Avanzadas de la Fuerza de Reacción del Suelo (FRS)”, profundizaremos en los niveles más sofisticados, “5. Control y transferencia de la FRS” y “6. Neutralización y uso invertido de la FRS del oponente”. Estos niveles representan la cúspide de la maestría técnica; se tratan de dimensiones del Judo que incluso para quienes las dominan resultan difíciles de verbalizar y son casi imperceptibles en un análisis de video convencional.
Primeramente, quisiera compartir un análisis de un ejemplo concreto de una aplicación altamente consumada que es el caso del muy conocido sasae-tsurikomi-ashi de Yasuyuki MUNETA que fue tratada en una Nota anterior, para continuar con algunos otros ejemplos y concluir con una referencia al kumikata en el kuzushi por presión, que es el factor clave para que se pueda avanzar a los niveles superiores.
1. El sasae-tsurikomi-ashi de MUNETA
Tal lo indicado, el sasae-tsurikomi-ashi de MUNETA es un ejemplo de altísimo grado de consumación, en el que las etapas 5. y 6. no aparecen como una intención consciente, sino que están siempre “incluidas automáticamente” como resultado.
Se trata de una técnica en la que, debido a la precisión extrema de las etapas “3. Kuzushi por presión” y “4. Rotación por presión”, en el mismo instante en que el oponente pisa se producen simultáneamente el “5. Dominio y transferencia” y el “6. Neutralización y uso invertido”.
En apariencia, parece un caso de “3. Kuzushi por presión” + “4. Rotación por presión”, pero internamente es una técnica en la que “5. Control y transferencia de la FRS” y “6. Neutralización y uso invertido de la FRS del oponente” se activan de forma automática y constante. O sea, no es que MUNETA aplique 5. y 6. porque “pueda hacerlo”, sino que, como el 4. es extremadamente preciso, el resto se produce en forma natural e inevitable.
(1) Rasgos estructurales del sasae-tsurikomi-ashi de MUNETA
En la forma de aplicación de MUNETA confluyen tres elementos clave:
A. La presión en avance no se corta
- ni en el instante de entrar a la técnica
- ni al sacar el pie
- ni cuando el tronco debería “pararse”
De esta forma, el oponente queda siempre en la situación de “no tener otra opción que pisar o dar el paso hacia adelante”.
Aquí, en lugar de “traccionar o tirar, hacer avanzar al oponente y bloquear con el pie”, lo que hace realmente es no cortar la presión en avance, no permitir que el tronco del oponente se eleve y no dejar que la pelvis del oponente “se enderece”, obligando al oponente a dar el paso.
La rotación por presión no se crea “con el pie”
Este es el punto más importante, ya que la rotación de MUNETA:
- no es generada por el pie que apoya
- sino que el paso del rival se convierte en rotación
Es decir, el pie no es la causa, sino la salida visible del resultado.
B. El pie de apoyo del oponente entra “adelante y hacia adentro”
- Se trata de un paso para recuperar estabilidad
- Un paso que el oponente cree correcto, pero que entra dentro del eje de la presión en avance de MUNETA.
Aquí, queda consumada la entrada a las etapas 5. y 6., la FRS del oponente no puede usarse ni para recuperar postura ni para retroceder.
C. MUNETA no gira
- no corta la cadera
- no cambia el apoyo
- no arrastra con los brazos
Lo que gira es la FRS del oponente.
(2) Momento en que aparece “5. Control y transferencia de la FRS”
En el sasae-tsurikomi-ashi de MUNETA:
- la FRS que genera el oponente al pisar
- es absorbida directamente
- en la dirección de la presión en avance de MUNETA
El oponente se eleva con su propia fuerza. Esto corresponde exactamente a 5., el estado en el que la FRS del oponente queda incorporada al propio movimiento.
(3) Momento en que aparece “6. Neutralización y uso invertido de la FRS del oponente”
Al mismo tiempo, o incluso justo antes:
- cuando el oponente pisa intentando “detener”
- esa FRS no puede usarse ni para recuperar la postura ni para resistir
- solo puede escapar en la dirección de la rotación del propio oponente.
Esto es la etapa 6., el estado en el que la FRS del oponente le es devuelta contra sí mismo.
(4) Razones por la que 5. y 6. son “difíciles de ver”
A. La forma del lanzamiento está completa: el sasae-tsurikomi-ashi se ve bello y claro
B. MUNETA no parece usar fuerza
Para el observador, se ve como que “ha ejecutado” la técnica (el sasae-tsurikomi-ashi)
C. Pero, el propio MUNETA no es consciente de 5. y 6. debido a que no las ha descompuesto como conceptos técnicos
Si bien el resultado visible es un lanzamiento con sasae-tsurikomi-ashi y 5. y 6. quedan ocultos.
(5) Razones por la que es casi imposible imitarlo
Debido a que la técnica se genera sin ser buscado ni ejecutado en forma consciente (por lo que ni siquiera MUNETA lo puede explicar con precisión), cuando muchos judokas intentan sacar el pie, girar y encontrar el timing preciso, en realidad, en ese preciso instante están destruyendo las condiciones en las que pueden darse las etapas 5. y 6.
2. Otros ejemplos notables
Dado que la técnica no es la causa, sino el resultado, al hablar de estas aplicaciones más avanzadas de la FRS, lo común no es la técnica específica, sino la estructura para ejecutarla:
1) La presión en avance no se corta
2) El oponente pisa creyendo que es la decisión correcta
3) El apoyo entra adelante y hacia adentro
4) La FRS solo puede transformarse en rotación
5) Aparece naturalmente la “forma” de la técnica
Así, tenemos algunos ejemplos como los siguientes:
(1) Shohei OHNO y su osoto-gari y su uchi-mata
- Kuzushi por presión: mantiene la presión hacia adelante y no deja erguirse al oponente
- Rotación por presión: el reajuste del oponente se convierte en giro
Antes de “entrar” a la técnica, la libertad del oponente ya ha desaparecido
Se trata del ejemplo paradigmático de dominio + uso inverso);
Lo que se ve:
- cada reajuste del apoyo empeora la postura del oponente
- antes de entrar a la técnica, el oponente ya no puede sostenerse
- los lanzamientos parecen “demasiado ligeros”
Lo que ocurre:
- mantiene la presión en avance
- conduce el apoyo del oponente hacia adelante y adentro
- la FRS se transfiere directamente a rotación y caída
(2) Naohisa TAKATO y su tomoe-nage
- Kuzushi por presión: no se sienta primero
- Rotación por presión: la caída se produce cuando el oponente avanza y pisa
La causa del lanzamiento es que el oponente “sale”.
Se trata de un ejemplo extremo del uso invertido
Lo que se ve:
- el oponente se desequilibra al avanzar
- sensación de que “no hizo nada”
- parece que el rival “saltó solo”
Lo que ocurre:
- convierte el avance y el paso del oponente directamente en energía de caída, haciendo que la valentía de avanzar se convierta en una trampa.
(3) Tadahiro NOMURA y su seoi-nage
- Kuzushi por presión: no tracciona para atraer, sino que cierra el espacio
- Rotación por presión: la resistencia del oponente se transforma en giro
Cuando da la espalda, el oponente ya está girando
Se trata de un ejemplo de uso invertido altamente refinado.
Lo que se ve:
- la resistencia del oponente se convierte directamente en giro
- más que “entrar al seoi-nage”, ya está girando
Lo que ocurre:
- absorbe la entrada del oponente dentro de su propio radio de rotación, haciendo que los combates estén definidos antes de que la técnica “comience”.
En síntesis, un judoka que maneja el “dominio y transferencia” de la FRS y la “neutralización y uso invertido” es aquel que construye combates en los que cuanto más correctamente pisa, resiste y actúa el oponente, peor se vuelve la situación para él. Estos judokas no empujan con fuerza, no giran de forma violenta ni encadenan técnicas y, aun así, el oponente se desgasta, se desmorona y acaba siendo lanzado “por sí mismo”.
Por lo tanto, “5. Control y transferencia de la FRS” y “6. Neutralización y uso invertido de la FRS del oponente” no se manifiestan tanto en “judokas técnicamente habilidosos”, sino en aquellos que saben construir combates en los que el oponente se va autodestruyendo.
3. Kuzushi y kumikata
Debido a que la condición más importante para que se establezcan las fases “5. Control y transferencia de la FRS” y “6. Neutralización y uso invertido de la FRS del oponente” es que el kuzushi por presión esté correctamente aplicado y no se interrumpa, haremos un breve análisis de la relación entre la presión y el kumikata o agarre.
Cabe destacar que el kumikata en el que se consolidan el “kuzushi por presión” junto a la “rotación por presión” es aquel en el que la presión en avance hace que el oponente no pueda tirar o traccionar, no pueda evadir ni pueda cortar, circula de forma constante hacia la dirección de su pelvis. Lo más importante aquí es no agarrar fuerte ni buscar la técnica antes de tiempo, sino que sea un kumikata en el que el “canal de la presión” no se interrumpa.
(1) La esencia de la disposición del kumikata en el kuzushi por presión
Ante todo, se debe tener en cuenta que el kumikata del kuzushi por presión no es una disposición para “sujetar” al oponente ni una disposición para “construir una forma” sino que se trata de una disposición en la que, cuando el oponente intenta usar la FRS, inevitablemente termina montándose sobre la línea de la presión de avance de uno. En otras palabras, el kumikata no es una manipulación sino un trazado, un cableado de la presión.
(2) Disposición típica de la presión donde se consolidan kuzushi por presión + rotación por presión
- Hiki-te (mano que agarra la manga): debe convertirse en punto fijo, y
- no traccionar
- no sacudir
- no mover primero
El brazo del oponente no es algo que se “mueva”, sino una pared que impide que la presión se escape.
- Tsuri-te (mano que agarra la solapa): debe definir la dirección del avance, y
- no empujar
- no presionar hacia abajo
- no subir ni bajar
Se hace coincidir la dirección de avance de la pelvis con la dirección de la pelvis del oponente. Recién ahí, la presión atraviesa el tronco del oponente.
(3) La posición: no completamente frontal
Este aspecto es crucial ya que con una postura
- totalmente frontal: se produce un forcejeo de empujes
- demasiado lateral: se genera un sistema de “tirar” o traccionar.
Por lo tanto, la postura apropiada debe ser una “ligeramente desviada del frente, en semiperfil”. Así, se superpone la dirección de escape del oponente con la dirección de la presión.
(4) Posición de ambos codos: no retroceder
Se debe tener en cuenta que en el instante en que el codo se retrae hacia atrás, la presión se corta. Por lo tanto, el codo no debe “salir hacia adelante”, sino no bajar ni retroceder.
(5) Qué está ocurriendo en la disposición del kumikata cuando no se consolida el kuzushi por presión
A. Tirar de la manga con fuerza:
- el oponente puede pisar o dar el paso
- aumentan las vías de escape
B. Empujar desde el agarre de la solapa
- la presión se convierte en fuerza
- la reacción del suelo vuelve al rival
C. Excesiva frontalidad
- empujón mutuo
- combate de desgaste
D. Kumikata orientado a “buscar la técnica”
- la presión se interrumpe
- no aparece la rotación
(6) “Señales corporales” cuando la disposición correcta ya está lograda
A. Del lado propio
- solo se siente avanzar
- los brazos están livianos
- no se está pensando en técnicas
C. Del lado del oponente
- la manga no se mueve
- la pelvis se retrasa
- el pie “no sale correctamente”
En este punto, el kuzushi por presión ya está completo y solo queda esperar a que la rotación ocurra naturalmente.
En síntesis, el kumikata en el que se consolidan el kuzushi por presión y la rotación por presión no constituye una disposición destinada a manipular al oponente mediante los brazos, sino una configuración en la que la FRS del oponente termina, de manera inevitable, montándose sobre la línea de la presión de avance propia.
Debe tenerse en cuenta que la única acción que destruye “5. el control y la transferencia de la FRS” y “6. la neutralización y el uso invertido de la FRS del oponente”, es el intento de “mover” algo desde uno mismo. Empujar, traccionar, girar activamente o entrar deliberadamente a una técnica constituyen, en esencia, una misma acción destructiva.
Las etapas 5. y 6. no se producen como consecuencia de aplicar fuerza, sino como resultado de que la FRS del oponente se quede sin vías de salida. Se trata, por tanto, de un estado en el que el oponente se mueve por sí mismo, sin que sea necesario imponerle una acción directa.
Existe, sin embargo, una única condición que rompe este estado: interrumpir o bloquear la vía de escape de la FRS del oponente.
En este contexto, lo ideal, tal como ocurre en el Judo Japonés, es que los brazos funcionen principalmente como “puntos de conexión” y no como herramientas de manipulación. De este modo, los brazos permanecen prácticamente inmóviles, mientras que es el oponente quien gira, haciendo que la rotación sea asumida por el tronco y la pelvis, y no por la acción activa de los brazos.
